Que Obama no nos marque la agenda

no nos marque agendaPor: Red de Jóvenes Anticapitalistas

Este sábado 19 de marzo, realizamos en el Centro Memorial Martin Luther King Jr., el taller ¡Manos fuera de Cuba!, convocado por el Proyecto Nuestra América y la Red de Jóvenes Anticapitalistas. Durante algo más de cuatro horas intercambiamos ideas en torno a temáticas relacionadas con las implicaciones de la próxima visita del presidente Obama a Cuba, el complejo y contradictorio contexto nacional y regional en el que ocurre, y los desafíos que plantea a las transformaciones que vive la sociedad cubana.
Tenemos la certeza de que el panorama interno constituye un terreno en el que deben ampliarse los debates y aportes de todos los cubanos; pero nos resistimos a que la visita de un presidente norteamericano condicione estos análisis, haciéndonos partícipes de las sutiles formas de reproducir el colonialismo cultural.

Las ideas siguientes fueron resultado de un proceso de discusión colectiva en el que compartimos preocupaciones y definiciones de principios que exponemos a continuación:

Consideramos un grupo de reivindicaciones históricas y exigimos su atención por parte del gobierno de los Estados Unidos: la eliminación de la Ley de Ajuste cubano, del Bloqueo económico comercial y financiero, la devolución del territorio que ocupa ilegalmente en Guantánamo así como la indemnización por todos los daños, materiales y humanos a nuestro país.

Condenamos el hecho de que EE.UU., en su negociación con Cuba, pretenda impulsar modificaciones en la política interna cubana.

Pedimos que cesen las hostilidades en sus diversas expresiones. El restablecimiento de relaciones diplomáticas no incluye el irrespeto ni la injerencia en contra de los principios de la Revolución ni la promoción de financiamiento a grupos que conducen a un tipo de Sociedad Civil funcional al imperialismo.

En una relación económica con los Estados Unidos es fundamental que este país se acoja acuerdos internacionales que garanticen el respeto al medio ambiente, a los mecanismos de integración concertados por Cuba y varios países de América Latina y el Caribe. Estos vínculos deben estar pactados en niveles de igualdad sin menoscabo del proyecto socialista cubano.

Condenamos la intromisión de los Estados Unidos en los asuntos internos de otros países por intereses económicos y políticos. Pedimos el cese de la hostilidad contra Venezuela, desarrollada con el fin de destruir a la Revolución Bolivariana y al proyecto chavista del Socialismo del Siglo XXI.

Demandamos que se elimine el trato discriminatorio por parte de los Estados Unidos a migrantes que llegan a ese país en busca de un mejor destino económico así como la liberación de presos políticos como el luchador puertorriqueño Oscar López Rivera.

Reconocemos que las relaciones con los Estados Unidos constituyen una oportunidad positiva para Cuba, y nuestro gobierno ha dejado claro que no está en la mesa de negociaciones ninguno de nuestros principios. Al mismo tiempo, no olvidamos que estos cambios forman parte de una estrategia de dominación imperial de vieja data y que no abandona sus propósitos acerca del cambio de sistema político en nuestro país, activamos nuestro trabajo como actores políticos.

El socialismo, el antimperialismo y la Revolución Cubana; no entrarán nunca en la mesa de negociaciones.

(Publicado en Caminos el 19 de marzo de 2016).

El antimperialismo no se negocia

Red de Jóvenes Anticapitalistas

declaración port

El gobierno cubano ha planteado que las posiciones antimperialistas de la Revolución Cubana no han entrado ni entrarán en la mesa de negociaciones con los Estados Unidos.

Sin embargo, al interior del país existen procesos que han influido negativamente en la cultura antimperialista, y ello debe ser tomado en cuenta en el tratamiento político de las nuevas relaciones diplomáticas.

La presente declaración busca alertar en esa dirección, y al mismo tiempo convertirse en un mensaje público de todas aquellas personas que sientan la necesidad de subrayar su posición antiimperialista, en vísperas de la visita del Presidente de los Estados Unidos a nuestro país.

La posibilidad de que Estados Unidos y Cuba puedan sostener relaciones diplomáticas normales entraña múltiples beneficios para ambos pueblos.

Ahora bien, es necesario distinguir entre la normalización como término diplomático y el sentido coloquial de la palabra.

Es imposible sostener vínculos normales con un gobierno que no ha abandonado su vocación hegemónica sobre Cuba; y aun cuando lo hiciera, las relaciones de sometimiento que mantiene con otros pueblos nos obligan a continuar la lucha.

La política gubernamental constituye una herramienta imprescindible en este sentido, pero no es la única.

En situaciones como la visita de Obama a nuestro país se impone evitar manifestaciones de confrontación, pero reivindicamos la necesidad de distinguir entre los protocolos de gobierno y las expresiones del pueblo.

Es necesario reducir el impacto simbólico que puede tener dentro de Cuba la orientación gubernamental de recibir con hospitalidad al Presidente Obama.

No podemos asumir que existe una claridad política absoluta en todos los sectores de la población.

Nuestras instituciones han perdido creatividad y eficacia en la educación antimperialista, y esto se ha hecho sentir en un sector social cuyos valores se alejan de la cultura revolucionaria.

El hecho de que la persona símbolo del imperialismo visite al país del antimperialismo sin asomo de protesta cívica puede contribuir a la naturalización de los Estados Unidos como potencia imperial.

Las visitas de los presidentes norteamericanos a los diferentes países constituyen una oportunidad para promover posicionamientos políticos, argumentaciones públicas y denuncias.

Creemos que en el caso de Cuba esto es también necesario para la educación ciudadana.

Es indispensable que las organizaciones de masas y otras expresiones de la sociedad civil puedan realizar agitación política ante la visita de mandatarios como Obama y François Hollande, o ante las arbitrariedades cometidas por gobiernos con los que se tienen relaciones económicas prometedoras.

El sujeto revolucionario cubano debe tener la posibilidad de expresar y sostener su condición con independencia de las exigencias diplomáticas.

Necesitamos aglutinar toda nuestra creatividad para afianzar en el imaginario popular las siguientes posturas:

  • Las soluciones de Cuba nunca vendrán de la mano de las políticas estadounidenses.
  • El bienestar de las potencias centrales se basa en la pobreza de los países subdesarrollados.
  • El capitalismo es incapaz de ofrecer libertad y felicidad de forma permanente a todos los pueblos del mundo.
  • Solo mediante la radicalización del socialismo cubano lograremos salir con dignidad de la crisis económica.

¡Empoderamiento popular, democracia de base, pensamiento crítico, respeto a las diferencias, creatividad política y solidaridad sin límites!

 

   Red de Jóvenes Anticapitalistas

La Habana, marzo de 2016

 

 

Berta Cáceres. El valor de morir por la vida

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Por: Ariel Dacal Díaz

Minutos antes de las cinco de la mañana sonó mi teléfono. Del otro lado una voz, envuelta en llanto incontenible, me estremeció: “hermano”, me dijo Luis, “nos mataron a Berta.” Durante varias horas esperé una noticia que lo desmintiera, que aclarara los hechos. Esperé que fuera solo un susto más entre los permanentes ataques y amenazas contra ella. Pero todo era confirmación: en la madrugada del 3 de marzo sicarios irrumpieron en la casa de Berta Cáceres y la asesinaron.

La conocí hace varios años en La Esperanza, su trinchera por la vida. Recorrí tras su saga senderos llenos de sueños, movilizaciones, enfrentamientos, peligros y utopías de muchos signos. Estuve en el estado mayor de su amor, la casa de familia. Su madre, risa pausada y ternura militante; sus hijas e hijo, el patrimonio más sublime de su ser revolucionaria; la casa, lugar de acogida amorosa para gente que lucha, lugar lleno de ideas, compromisos, bromas y precauciones.

Cerca de la casa hay un baño comunitario donde, por esos días, iba Bertica con su madre y alguna de las hijas a darse un baño matutino de naturaleza. Un agua tan copiosa y permanente como fría baja de las montañas para salvarse, simbólicamente, en los cuerpos de tanta gente luchadora que ha crecido en el entorno de Bertica y su familia. Era el modo en que la sangre y espíritu del río, las montañas y la floresta hacían comunión con el Dios de su madre para protegerla.

La vi por última vez en Cuba hace un año. Me dijo, “compa, es la primera noche en los últimos seis meses que duermo tranquila, sin sobresalto”. Por aquellos días pesaba sobre ella una orden de captura por las autoridades hondureñas. No recuerdo a causa de que mentira esa vez.

Aprovechó entonces para encontrarse una vez más con una de sus hijas, quien ya vivía fuera de Honduras por obvias razones. Esa combatiente tremenda, esa organizadora incansable y rigurosa era en esos días, también, una madre que mima, con su ternura sin disimulos en la mirada, las palabras y los brazos con que disfrutaba tener a su hijita al alcance.

Le pregunté por qué no se quedaba un tiempito más largo por acá, para descansar y estar segura. Me dijo, “no compa, tengo que regresar”. Y regresó. No asumió pose de mujer trascendente para darme la respuesta, más bien su tono fue bajo y humilde, como quien se apena por no aceptar el ofrecimiento sincero de un hermano de lucha.

Bertica, con sus justos temores, con sus humanas ansiedades, se mantuvo donde ser digna, donde decir la verdad y donde defender procesos justos era su sentido de vivir. En consecuencia dio la vida por el río Gualcarque, por su madre, hijo e hijas, por sus compas, por nosotros y nosotras. Berta es una mártir de la vida que nos alerta eternamente que no tenemos tiempo, que la lucha es el camino, que la comunidad es trinchera y forja, que el capitalismo es tiranía venga de donde venga, que la verdad es sencilla y que la justicia es actitud.

Los sicarios dispararon al amor por la vida que representa Berta Cáceres. Golpearon al símbolo en su totalidad. Apretaron el gatillo que manda el odio, el desprecio por los demás, la exclusión y la injusticia. Sus asesinos atacan sin piedad porque tienen miedo al pueblo que lucha y a quienes presentan combate con su rostro, sus razones y su vida.

Saberla muerta me duele profundamente. Tristeza, rabia, impotencia…sensaciones que me recorren minuto a minuto en esta pesada marcha que implica aceptar que la combatiente lenca no estará más, a viva voz, con profunda pasión, con osados argumentos, mirando a la cara de la injusticia que en Hondura tiene nombres y apellidos que ella no se limitó en mencionar, los mismos que dieron la orden de asesinarla. Su pueblo, su comunidad, su gente de La Esperanza tiene conciencia y rabia. En un muro del lugar hay un cartel enorme escrito con dolor y determinación: “Berta no murió. Juan Orlando la asesinó.”

Bertica atravesó el umbral que la conduce a ser memoria imprescindible. Llegó a ese lugar donde la gente buena sigue avivando la llama de la indignación y la lucha. Ella es himno de combate en el martirologio contra las opresiones. Su manera extraordinaria de combatir llegó, acaso, a un sitio menos inhóspito que este donde el sicariato llena de plomo la verdad y de duelo a la dignidad. Pero, desde su trascendencia, Bertha Cáceres demuestra que su verdad es un templo y su dignidad indoblegable. Demuestra, por más dolor que cause, el valor de morir por la vida

La Feria de los dinosaurios

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Por: Rey Montalvo
Por sugerencia de una amiga salí a buscar 1984 en la fortaleza San Carlos de la Cabaña, sede principal de la Feria Internacional del Libro de La Habana; pero la polémica novela de Oswell se agotó demasiado rápido y no alcancé a descubrir, en ese entonces, la relación de Winston y su pánico a las ratas, con el Gran Hermano.
Un hombre me gritó: “Compra el libro más vendido de la Feria, regálate los rompecabezas de dinosaurios”. Lo vi de lejos en las mesas y luego en muchos bolsos, sentí una ligera angustia.
Caminé desorientado entre pregones y olores (no a libro, sino a comida); estaba medio aturdido por la música alta y divergente al contexto literario. Después de una búsqueda exhaustiva, encontré una biografía de Neruda a solo tres pesos en moneda nacional (que agradecí asombrado), un ejemplar de Infidente, premio de novela Alejo Carpentier 2015, y algunos textos de cocina para cultivar pasiones.
Siempre aplaudo el asequible precio de muchos libros, mayormente en plataformas cubanas, la oportunidad exquisita de conocer autores y la presencia de diversas editoriales lo cual, también, garantiza variedad.
Si no salí en paz del lugar no fue tanto por la ausencia de Elpidio Valdés para los niños, porque las Barbies, Mickey Mouse y Winnie Pooh son sustitutos remotos (infelizmente), que además se alzan como símbolos en todas las atracciones; no fueron los afiches de Leo Messi y Cristiano Ronaldo por todas partes como escritores valiosos, y muchos jóvenes sin conocer el rostro de Nicolás Guillén, ni su merecida condición de Poeta Nacional; no fue la ubicación desprolija de las editoriales, donde a un patrimonio como Vigía la rodeaban camisetas del Fútbol Club Barcelona; tuvo que ver (sintiéndolo como un todo) con el peligroso vaho del consumismo neoliberal, los alaridos de los mercaderes para ofertar sus libros sin letras, cotizados por niños y adultos con una posición económica alta.
Me decepcionó la falta de Galeano y Benedetti (uruguayos, por demás) en los estantes; la abundancia de textos caros mientras más ligeros; el rostro de algunos, que como yo, no encontraron la dignidad que fuimos a buscar en la Feria.
¿Merecen los autores, después de tanto proceso creativo, no poder presentar su libro con comodidad por el ruido de varios cantos a la vez? ¿Merecen las instituciones cultivadoras del buen arte, después de muchos meses de preparación, que el efectismo mercantil estigmatice el evento? ¿Merecen los lectores serios sentirse desplazados de su propia casa?
Está en peligro la identidad cultural, la supervivencia del buen gusto, la perdurabilidad del evento como una plataforma mística y no como una feria de culto a la gastronomía musical, los trampolines para niños y la farándula deportiva. Existe el riesgo de olvidar autores propios y perder los símbolos de nuestra literatura. No quiero vivir un futuro de alienación y desmemoria.
Al final le pedí prestado a mi amiga aquel libro que buscaba, me cautivó la trama y no pude desprenderme de él hasta el final. Me identifiqué con el personaje, porque también temo demasiado a las ratas; no obstante, descubrí que no era mi mayor miedo. Profundamente me hace temblar la idea de escuchar, otra vez, que lo más vendido de la Feria Internacional del Libro son rompecabezas de dinosaurios.
Tomado de LaOpinión

El Punto, versión cero.cero

Entre los días 19 y 23 de noviembre de 2015 se realizó en la ciudad de Santiago de Cuba la tercera edición del Encuentro de jóvenes de izquierda, que desde el año 2012 convoca la Universidad de Oriente. Coordinado por jóvenes, el evento pretende servir como plataforma de articulación y difusión del pensamiento revolucionario en Cuba y América Latina, desde el debate intergeneracional y la recuperación de la memoria histórica.

En esta ocasión participaron investigadores, profesores y estudiantes de la Universidad de Oriente y otras instituciones de la ciudad de Santiago de Cuba, así como una delegación de La Habana. Como ha sido tradicional en estos cónclaves, también tuvieron se sumaron varios jóvenes latinoamericanos que estudian en Cuba.

El 21 de noviembre, quienes asistimos al encuentro acordamos la fundación de la “Red de jóvenes anticapitalistas”, cuyos propósitos, características y proyecciones iniciales explicamos en el documento que presentamos a continuación:

 

“Red de jóvenes anticapitalistas”

Surge la “red de jóvenes anticapitalistas” como un bloque intergeneracional[1] para la promoción del pensamiento anticapitalista y como ámbito de acciones revolucionarias frente a los desafíos de la emancipación socialista[2] en Cuba, América Latina y el mundo.

La red se constituye cuando el imperio del capital en el mundo arrecia su guerra cultural de recolonización de las mentes, las voluntades, la definición de las opciones de transformación, y las vidas de millones de personas, a las que se les invita o se les impone la resignación a la sociedad capitalista mundializada.

En Cuba, la despolitización de amplios sectores de la sociedad, su reclusión a los espacios privados, además del economicismo rampante que busca situarse en la base de las políticas económicas, la escasa participación del pueblo en su control, y la debilidad de las instituciones y organizaciones como sus proveedoras, son algunos datos de la realidad nacional que hacen peligrar la reproducción ampliada del proyecto revolucionario y de su hegemonía libertaria.

Porque entendemos que la defensa de la revolución socialista de liberación nacional en Cuba, y su relanzamiento en las actuales condiciones, no puede acontecer como ciega obediencia o confianza en un resultado garantizado de antemano, sino otra vez como inventiva de poder popular y creación, fundamos también la “red de jóvenes anticapitalistas”.

Objetivo general:

  • Relanzar el socialismo y el anticapitalismo como fundamentos revolucionarios de las prácticas políticas y sociales en Cuba, América Latina y el mundo.

Objetivos específicos:

  • Estimular la apropiación crítica del pensamiento marxista como base para develar las estrategias de dominación capitalista e identificar nuevos caminos de construcción del socialismo.
  • Recuperar y divulgar el legado de las luchas y del pensamiento revolucionario en América Latina y en el mundo, en particular: la experiencia de la revolución cubana en el poder.
  • Desarrollar prácticas participativas, creadoras y conscientes que contribuyan con la búsqueda de soluciones revolucionarias a los problemas sociales acumulados en diferentes espacios (económicos, barriales, rurales, institucionales, etc.).
  • Integrar los propósitos y esfuerzos organizativos de colectivos y personas que compartan con la red objetivos comunes, a fin de enriquecer la fuerza de la acción colectiva.

Líneas de acción:

  • Formación
  • Consolidación organizativa
  • Comunicación
  • Solidaridad internacionalista
  • Trabajo de incidencia en escuelas, universidades, comunidades, instituciones, etc.

 

Si te interesa incorporarte, colaborar o plantear cualquier duda puede escribir a: redjovenesanticapitalistas@gmail.com

 

 

[1] Más allá de la condición biológica, se asume la juventud en tanto condición política revolucionaria. De ahí que se fundan en la composición de la red –como una sola– la dimensión joven e intergeneracional. Son los objetivos de la red los que acercan nuestras edades y las vuelven factor unitario que enriquece la acción colectiva a partir de la diversidad de experiencias de vida contenidas en ellas. Por tanto, la red convoca y considera jóvenes a tod@s l@s revolucionari@s, con independencia de la cantidad de años del empaque físico. Es la edad de espíritu el dato más relevante.

[2] Aunque se trata de una idea que, por su inseparable vínculo con la práctica, ha de estar en permanente construcción, convenimos entender por socialismo: la socialización creciente de los medios de producción, del poder y de la cultura/conocimiento; un modo histórico de organización de la vida de las personas que promueva: la erradicación de todas las dominaciones, exclusiones, explotación y jerarquías de unas personas sobre otras; la preservación del medio natural a partir de la eliminación del sistema social de consumo que lo degrada: el capitalismo; la solidaridad humana en vez del egoísmo; la desmercantilización progresiva de la vida y la promoción de estímulos colectivos (morales, materiales y de participación política) en lugar de la competencia y las zanahorias individuales; la igualdad de oportunidades entre tod@s en vez de la acumulación de riqueza o privilegios por parte de un grupo minoritario de personas; la dirección cada vez más social y mejor estatal de la sociedad a todos los niveles (esto es: el desarrollo y perfeccionamiento de formas de control popular sobre el funcionamiento del sistema político, y la elevación constante de la capacidad de este último, de sus componentes y de la relación entre ellos, de servir al desafío de la profundización socialista mediante el debate franco y abierto de los problemas que enfrentamos, la participación decisiva de tod@s en la búsqueda de soluciones, en la gestión y conducción de los espacios laborales, estudiantiles, comunitarios y organizativos donde se (auto)produce y (re)produce la vida personal (material y espiritual) de cada un@ y la vida económica, cultural, política y social del proyecto de liberación socialista.