La Feria de los dinosaurios

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Por: Rey Montalvo
Por sugerencia de una amiga salí a buscar 1984 en la fortaleza San Carlos de la Cabaña, sede principal de la Feria Internacional del Libro de La Habana; pero la polémica novela de Oswell se agotó demasiado rápido y no alcancé a descubrir, en ese entonces, la relación de Winston y su pánico a las ratas, con el Gran Hermano.
Un hombre me gritó: “Compra el libro más vendido de la Feria, regálate los rompecabezas de dinosaurios”. Lo vi de lejos en las mesas y luego en muchos bolsos, sentí una ligera angustia.
Caminé desorientado entre pregones y olores (no a libro, sino a comida); estaba medio aturdido por la música alta y divergente al contexto literario. Después de una búsqueda exhaustiva, encontré una biografía de Neruda a solo tres pesos en moneda nacional (que agradecí asombrado), un ejemplar de Infidente, premio de novela Alejo Carpentier 2015, y algunos textos de cocina para cultivar pasiones.
Siempre aplaudo el asequible precio de muchos libros, mayormente en plataformas cubanas, la oportunidad exquisita de conocer autores y la presencia de diversas editoriales lo cual, también, garantiza variedad.
Si no salí en paz del lugar no fue tanto por la ausencia de Elpidio Valdés para los niños, porque las Barbies, Mickey Mouse y Winnie Pooh son sustitutos remotos (infelizmente), que además se alzan como símbolos en todas las atracciones; no fueron los afiches de Leo Messi y Cristiano Ronaldo por todas partes como escritores valiosos, y muchos jóvenes sin conocer el rostro de Nicolás Guillén, ni su merecida condición de Poeta Nacional; no fue la ubicación desprolija de las editoriales, donde a un patrimonio como Vigía la rodeaban camisetas del Fútbol Club Barcelona; tuvo que ver (sintiéndolo como un todo) con el peligroso vaho del consumismo neoliberal, los alaridos de los mercaderes para ofertar sus libros sin letras, cotizados por niños y adultos con una posición económica alta.
Me decepcionó la falta de Galeano y Benedetti (uruguayos, por demás) en los estantes; la abundancia de textos caros mientras más ligeros; el rostro de algunos, que como yo, no encontraron la dignidad que fuimos a buscar en la Feria.
¿Merecen los autores, después de tanto proceso creativo, no poder presentar su libro con comodidad por el ruido de varios cantos a la vez? ¿Merecen las instituciones cultivadoras del buen arte, después de muchos meses de preparación, que el efectismo mercantil estigmatice el evento? ¿Merecen los lectores serios sentirse desplazados de su propia casa?
Está en peligro la identidad cultural, la supervivencia del buen gusto, la perdurabilidad del evento como una plataforma mística y no como una feria de culto a la gastronomía musical, los trampolines para niños y la farándula deportiva. Existe el riesgo de olvidar autores propios y perder los símbolos de nuestra literatura. No quiero vivir un futuro de alienación y desmemoria.
Al final le pedí prestado a mi amiga aquel libro que buscaba, me cautivó la trama y no pude desprenderme de él hasta el final. Me identifiqué con el personaje, porque también temo demasiado a las ratas; no obstante, descubrí que no era mi mayor miedo. Profundamente me hace temblar la idea de escuchar, otra vez, que lo más vendido de la Feria Internacional del Libro son rompecabezas de dinosaurios.
Tomado de LaOpinión
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El Punto, versión cero.cero

Entre los días 19 y 23 de noviembre de 2015 se realizó en la ciudad de Santiago de Cuba la tercera edición del Encuentro de jóvenes de izquierda, que desde el año 2012 convoca la Universidad de Oriente. Coordinado por jóvenes, el evento pretende servir como plataforma de articulación y difusión del pensamiento revolucionario en Cuba y América Latina, desde el debate intergeneracional y la recuperación de la memoria histórica.

En esta ocasión participaron investigadores, profesores y estudiantes de la Universidad de Oriente y otras instituciones de la ciudad de Santiago de Cuba, así como una delegación de La Habana. Como ha sido tradicional en estos cónclaves, también tuvieron se sumaron varios jóvenes latinoamericanos que estudian en Cuba.

El 21 de noviembre, quienes asistimos al encuentro acordamos la fundación de la “Red de jóvenes anticapitalistas”, cuyos propósitos, características y proyecciones iniciales explicamos en el documento que presentamos a continuación:

 

“Red de jóvenes anticapitalistas”

Surge la “red de jóvenes anticapitalistas” como un bloque intergeneracional[1] para la promoción del pensamiento anticapitalista y como ámbito de acciones revolucionarias frente a los desafíos de la emancipación socialista[2] en Cuba, América Latina y el mundo.

La red se constituye cuando el imperio del capital en el mundo arrecia su guerra cultural de recolonización de las mentes, las voluntades, la definición de las opciones de transformación, y las vidas de millones de personas, a las que se les invita o se les impone la resignación a la sociedad capitalista mundializada.

En Cuba, la despolitización de amplios sectores de la sociedad, su reclusión a los espacios privados, además del economicismo rampante que busca situarse en la base de las políticas económicas, la escasa participación del pueblo en su control, y la debilidad de las instituciones y organizaciones como sus proveedoras, son algunos datos de la realidad nacional que hacen peligrar la reproducción ampliada del proyecto revolucionario y de su hegemonía libertaria.

Porque entendemos que la defensa de la revolución socialista de liberación nacional en Cuba, y su relanzamiento en las actuales condiciones, no puede acontecer como ciega obediencia o confianza en un resultado garantizado de antemano, sino otra vez como inventiva de poder popular y creación, fundamos también la “red de jóvenes anticapitalistas”.

Objetivo general:

  • Relanzar el socialismo y el anticapitalismo como fundamentos revolucionarios de las prácticas políticas y sociales en Cuba, América Latina y el mundo.

Objetivos específicos:

  • Estimular la apropiación crítica del pensamiento marxista como base para develar las estrategias de dominación capitalista e identificar nuevos caminos de construcción del socialismo.
  • Recuperar y divulgar el legado de las luchas y del pensamiento revolucionario en América Latina y en el mundo, en particular: la experiencia de la revolución cubana en el poder.
  • Desarrollar prácticas participativas, creadoras y conscientes que contribuyan con la búsqueda de soluciones revolucionarias a los problemas sociales acumulados en diferentes espacios (económicos, barriales, rurales, institucionales, etc.).
  • Integrar los propósitos y esfuerzos organizativos de colectivos y personas que compartan con la red objetivos comunes, a fin de enriquecer la fuerza de la acción colectiva.

Líneas de acción:

  • Formación
  • Consolidación organizativa
  • Comunicación
  • Solidaridad internacionalista
  • Trabajo de incidencia en escuelas, universidades, comunidades, instituciones, etc.

 

Si te interesa incorporarte, colaborar o plantear cualquier duda puede escribir a: redjovenesanticapitalistas@gmail.com

 

 

[1] Más allá de la condición biológica, se asume la juventud en tanto condición política revolucionaria. De ahí que se fundan en la composición de la red –como una sola– la dimensión joven e intergeneracional. Son los objetivos de la red los que acercan nuestras edades y las vuelven factor unitario que enriquece la acción colectiva a partir de la diversidad de experiencias de vida contenidas en ellas. Por tanto, la red convoca y considera jóvenes a tod@s l@s revolucionari@s, con independencia de la cantidad de años del empaque físico. Es la edad de espíritu el dato más relevante.

[2] Aunque se trata de una idea que, por su inseparable vínculo con la práctica, ha de estar en permanente construcción, convenimos entender por socialismo: la socialización creciente de los medios de producción, del poder y de la cultura/conocimiento; un modo histórico de organización de la vida de las personas que promueva: la erradicación de todas las dominaciones, exclusiones, explotación y jerarquías de unas personas sobre otras; la preservación del medio natural a partir de la eliminación del sistema social de consumo que lo degrada: el capitalismo; la solidaridad humana en vez del egoísmo; la desmercantilización progresiva de la vida y la promoción de estímulos colectivos (morales, materiales y de participación política) en lugar de la competencia y las zanahorias individuales; la igualdad de oportunidades entre tod@s en vez de la acumulación de riqueza o privilegios por parte de un grupo minoritario de personas; la dirección cada vez más social y mejor estatal de la sociedad a todos los niveles (esto es: el desarrollo y perfeccionamiento de formas de control popular sobre el funcionamiento del sistema político, y la elevación constante de la capacidad de este último, de sus componentes y de la relación entre ellos, de servir al desafío de la profundización socialista mediante el debate franco y abierto de los problemas que enfrentamos, la participación decisiva de tod@s en la búsqueda de soluciones, en la gestión y conducción de los espacios laborales, estudiantiles, comunitarios y organizativos donde se (auto)produce y (re)produce la vida personal (material y espiritual) de cada un@ y la vida económica, cultural, política y social del proyecto de liberación socialista.